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8 Feb

Celíaca y desconfiada.

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¡Hola de nuevo a todos!

Desde que el universo celíaco me reclutó para dejarme la vista leyendo etiquetas en los supermercados, la lupa y la paciencia se han convertido en mis armas de guerra y las utilizo cada vez que necesito saber si el alimento que voy a tomar es criptonita (los 4 magníficos: trigo, centeno, avena y cebada).

Los celíacos aprendemos a sonreír. Yo, desde luego, sonrío más que nunca. Y el motivo no es otro que conquistar al adversario.

Jugada maestra.

Nací desconfiada, crecí desconfiada y perdí la fe cuando desaparecieron el Frigodedo y el Twister Choc. Así que os podéis imaginar mi fila de dientes intentando caerle bien a los restaurantes para que mi rubio ser no acabe envenenado en las aguas negras del baño.

Camiseta By Nerea Garmendia.

Nos encontramos ahora mismo en un restaurante del centro de Madrid. Cuando nos sentamos alrededor de la mesa, sobre las 10 de la noche, insto a los comensales de mis lados a cambiarse de sitio si van a estar repartiendo migas como un ventilador. El que avisa no es traidor. Observo acercarse al camarero con las cartas de gente normal y pido la de alérgenos para los de mi complicada especie. Es entonces cuando comienzo con mi particular ritual de investigación que incluye la pregunta “¿Hay contaminación cruzada?”. Si me miran como si les estuviera hablando del cambio climático, la cosa está jodida y me pongo a pensar en lo feliz que sería con un espejo espía en la cocina del restaurante, un polígrafo portátil o si las trazas de gluten de mi plato se iluminasen como el pis de una piscina.

Vuelvo a sonreír.

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El camarero saca la libreta de su bolsillo.

– ¿Qué quieren para beber?

La víctima sigue a prueba, of course.

– ¿Tienen cerveza sin gluten?- pregunto.

-No.

– Vale, pues vino.

Antes de que pueda quejarme en bajito, me traen pan de celíaco y mis orejas aplauden al unísono. Rezo para que lo hayan calentado en un horno aparte y le hinco el diente.

Transcurre la cena sin incidentes, sobre todo porque los síntomas en mi caso se perciben pasadas las 2 horas, el tiempo que mi madre me obligaba a esperar para bañarme en el mar y no sufrir un corte digestión (un castigo que aún a día de hoy le reprocho por tratarse en parte de una leyenda urbana).

Llega el postre y en la carta no solo hay fruta, sino también un sugerente mascarpone para mí. Sonrío, no vaya a ser que el mascarpone llevara en el techo una galleta y se les ocurra quitarlo con las manos, en lugar de advertirme.

Después de todo, el camarero me devuelve una sonrisa, liberado. Pero tendrá que esperar a la medianoche para ganarse mi beneplácito, momento en el que sabré si pasaré las próximas horas reinando desde mi solitario trono de princesa.

Y es que no es fácil ser una gluten free.

Poco a poco.

¡Hasta la próxima semana, familia!

¡Un beso muy grande a todos y especialmente a los celíacos y celíacas que me leéis!

Avec tout mon amour,

AA

 

 

 

 

 

 

adrianaabenia
38 Comments
  • Eli

    Escribes tan bien, me gusta mucho tu blog. :)

    8th febrero 2016 at 12:05 pm Responder
  • El Rincón Sin Gluten

    Jajaja cómo me he reído!
    Me ha encantado, has descrito muy bien cómo es nuestro “tour-por-restaurantes” 😉
    Un besazo!!

    8th febrero 2016 at 12:11 pm Responder
  • Emilia

    Que maravilla verte en la tv y leerte. Tu alegria es amor

    8th febrero 2016 at 3:19 pm Responder
  • Julia

    ¡Buenas! Ante todo: gracias por tu Instagram, es muy divertido y me ha llevado a tu blog. Pocas veces una chica tan guapa es además simpática, divertida e inteligente :-)

    Duda de este post: ¿de dónde es la taza de calavera de la segunda foto? ¡Es que es ideal! Quisiera poder comprarme una.

    ¡No cambies nunca!

    Besín xoxo

    8th febrero 2016 at 3:23 pm Responder
  • Juanfran

    Tu blog de hoy me genera dos dudas, el grado de confianza que debes de tener con el camarero y el cocinero y que es ” contaminación cruzada”. De todas formas es de admirar tu sonrisa y sentido del humor con todas la precauciones que debes de tomar solo para alimentarte.
    Un besazo. 😘

    8th febrero 2016 at 3:52 pm Responder
    • Esther

      la contaminación cruzada pasa cuando una comida o alimento de por si no tiene esa cosa que no podemos comer en este caso sería el glutén, un ejemplo una rebanada de pan que vas a tostar, si lo haces en una tostadora donde se tuesta otro pan se contamina y se pega el gluten con lo cual ya no lo puedes comer, aunque el pan no tuviera gluten en un principio. Aquí dice que reza para que se haya echo en un horno aparte ya que si lo haces en el mismo donde haces todo, puede contaminarse, y por lo tanto no lo podría comer, o si lo come tendrá serias consecuencias que no es mi caso ya que soy celiaca asintomática.

      9th febrero 2016 at 6:47 pm Responder
      • Juanfran

        Dura vida de los celiacos, vuestro bienestar depende de un acto de fe con los camarero /cocineros.
        Suerte a todos.

        10th febrero 2016 at 4:56 pm Responder
  • Bárbara

    Me ha encantado tu post , es lo que tiene ser Celiaca, que todos vivimos situaciones similares…y al leerte no me siento como una neurótica!!! Eres divertidisima!!!
    Espero que no acabarás la noche en el baño…😜

    8th febrero 2016 at 4:05 pm Responder
  • famalap

    Tal cual, vivimos con un radar permanente y esperando que todo lo prometido en aquel sitio dónde vamos a comer, se cumpla a rajatabla.
    Los cambios en éstos 18 años que llevamos (desde que diagnosticaron con 2 añitos a nuestro gran peque) son brutales y así y todo, nunca hemos podido bajar la guardia.

    Seguro que todo fue bien,…. <3
    Saludiñosss

    8th febrero 2016 at 5:12 pm Responder
  • Celiaquitos

    Jaja me parto contigo! Te leo y parece que me leo a mi misma que no me fio ni de mi sombra, pero lo que tu dices eso es ser gluten free, la gente no se gana la confianza hasta pasadas la barrera de las 2 horas después, porque no nos queda mas remedio
    Besotes

    8th febrero 2016 at 6:50 pm Responder
  • Lourdes (Pikerita)

    Sencillamente genial… realidades contadas con buen tono. Sigue así que gracias a personas tan visibles como tú dejaremos de ser extraterrestres sin cabida en el planeta reinado por el trigo.
    Besossssss

    8th febrero 2016 at 9:00 pm Responder
  • Manolicv

    Parece que lo he escrito yo. A mi me pasa exactamente lo mismo. Parezco un detective. Yo no tardo tanto en notar que algo se me ha colado: picor de boca, me hincho como un pez globo, garganta inflamada y empiezo a perder el conocimiento. … Como para no tener cuidado. 😆😆😆😆😆

    8th febrero 2016 at 10:59 pm Responder
  • Vanessa

    Hola Adriana que genial eres ! , yo soy mamá de una pequeña Celíaca de 10años y también soy desconfiada jajajaja!!! De repente nos convertimos en unos Sherlock holmes total, y nadie comprende nuestras preguntas parte de la investigación jejeejeje! Nos hacemos expertas en etiquetados, siempre que no sean de chupachup….. anda q no me ha tocado descifrar!! Saludos!

    8th febrero 2016 at 11:17 pm Responder
  • Saray

    Me he sentido tan identificada!!!!😊 Me ha encantado
    http://www.dansvogue.com

    8th febrero 2016 at 11:29 pm Responder
  • Hermenegildo

    Y yo como tabernero sufro vuestros interregatorios de 1°grado

    9th febrero 2016 at 1:14 am Responder
  • Susana Vicente

    Que bien me ha ido leer tu entrada en el blog!!!!!! Yo pensaba que era una exagerada-obsesiva con este tema, porque no me fio ni de mi sobre en cuanto al gluten se refiere. Además, imagino que al ser por mi hijo, esa responsabilidad se eleva exponencialmente. Me sabe fatal a veces por los camareros que les hago tantas preguntas hasta asegurarme de todo, porque esta falta de confianza la pongo en evidencia, no es sólo un pensamiento mío. Pero es necesario hacerlo para comer tranquilamente. Además, mi hijo no es celíaco, es alérgico al gluten. Si lo ingiere o entra simplemente en contacto con él, tiene una reacción grave casi al momento. Así que mientras comemos fuera, no paro de mirarle la cara a ver si hay ronchas o veo algún indicio de algo que me indique que la cosa no va bien. A pesar de todo esto, a partir de ahora, seguiré en la misma situación, pero desde la tranquilidad que no soy la única persona que le pasa, y que no es una patología. Sencillamente, lo lógico. Gracias por arrancarme una sonrisa leyendo una situación, en la que me he encontrado muchas veces, una situación muy estresante para mi. A partir de ahora, me acordaré de ti cuando estemos comiendo fuera en algún restaurante, jajajajajajajaja.

    9th febrero 2016 at 11:48 am Responder
    • Veli

      No hay alergia al gluten, será alérgico al trigo( por los síntomas que dices) o intolerante al gluten, o lo que es lo mismo “celíaco “. Al menos así me lo han explicado siempre.

      9th febrero 2016 at 4:19 pm Responder
  • Yo

    Pero a ver tu eres celiaca o eres alérgica al gulten. Los que tienen problemas serios si ha habido una galleta encima de algo y la han quitado y queda un resto son los alérgicos no los celiacos. Los celiacos no se mueren por una simple miga de pan los alérgicos si…si fueras alérgica entendería esos comentarios pero siendo celiaca no. Está claro que no tienes que comer nada con gluten pero por un minimo contacto no te mueres…

    9th febrero 2016 at 12:08 pm Responder
  • Fernando Dominguez

    Muy bien descrito. A ver si algún día la desconfianza desaparece. No hay mayor placer que disfrutar de una comida relajada y sin preocuparse nada más que de disfrutar. 😉

    9th febrero 2016 at 4:24 pm Responder
  • Emi

    Me ha encantado! Muy bien descrito.yo hace 3 años que debute como intolerante al gluten después de sufrir las malditas diarreas y dolores cada vez más insoportables. Ahora estoy embarazada y debo cuidarme a tope, pero es horrible cada vez que salimos a comer o cenar hay muy poca información en la restauración. Un besito.

    9th febrero 2016 at 9:21 pm Responder
  • Ani Ote

    Yo soy madre de un chico celiaco y lo es desde los 5 años, ahora ya tiene 12 años, es muy deportista y tiene mucho apetito,
    con lo cual no le sirve con ensaladas o verduras que encuentro q es la opción más fácil asi q yo tb suelo tener conversaciones con los camareros y a veces hasta con el cocinero. . aunq tengo la suerte q mi hijo es muy extrovertido y suele ser él , el que se saca las castañas del fuego . abrazo grande Adriana

    9th febrero 2016 at 10:30 pm Responder
  • ani ote

    por cierto ¡¡ el frigodedo es sin gluten ¡¡

    9th febrero 2016 at 11:02 pm Responder
  • Érika Donoso Caballero

    Me encantas!! Y me ha gustado tu entrada!! Un beso de una celiaca!!

    http://www.regalandosonrisassingluten.blogspot.com.es

    Para cualquier cosa guapa!! Muacks!!

    9th febrero 2016 at 11:34 pm Responder
  • Belén Diez Lafuente

    Hola Adriana! Al igual que tú y millones de personas yo también tengo muchísimo cuidado de leer las etiquetas y tener que informar en todos sitios de la intolerancia. A mis 24 años y tras 22 de enfermedad, ya me he acostumbrado a que me digan cosas raras, y aun así me llevo alguna que otra sorpresa. En un boda, hace unos años, me aseguraron que todo era sin gluten y me pusieron pescado rebozado. Ante la duda pregunté mil veces y me dijeron que me lo comiera sin miedo! total…pasan 5 minutos, mi pescadito rico devorado y me dicen que lleva gluten! en fin…a los 5 minutos estaba saliendo de la celebración porque yo no tolero ni una miga de pan y me puse malísima. A mí, aunque me confirman, siempre me da la duda, pero ahora la suerte es que hay más sitios sin gluten que hace 20 años, pues cuando me diagnosticaron (por el antiguo método de las 3 biopsias a la edad de año y medio) apenas se conocía la enfermedad y era algo extraño. Aún así, espero más sitios aptos para nosotros y en especial en zonas como Salou (Tarragona), donde veraneo a veces y siempre acabo en el mismo sitio…en fin! ARRIBA LOS CELIACOS!

    10th febrero 2016 at 4:35 pm Responder
  • carlos martin

    Apoyo total a todos los celiacos y celiacas del mundo en especial ati rubia ya te apoye en Facebook con 1 humilde mensajito ahora lo digo aquí ayuda a la gente en España para comprar sus alimentos especiales ya,sigue asi escribiendo de bien 1 beso diosa

    15th febrero 2016 at 6:27 pm Responder
  • Helena Osés

    2 años, justo la semana pasada hizo dos años que a mi hijo pequeño (entonces tenía 5 años) y a mí (a punto de cumplir los 38, nos dijeron que eramos celiacos. Rizando el rizo, teniendo en cuenta que yo me dedico al tema de la repostería creativa. Vamos, que la criptonita era mi materia prima… Susto, miedo y angustia. Socorro, socorro.
    Dos años después, soy una experta como dices en leer todas las etiquetas; soy pesada pero siempre con una sonrisa, con todos los camareros que se nos ponen por delante; soy una petarda con todas las madres cuando mi hijo va a ir a un cumple; soy metódica con las maletas llenas del “kit de superviviencia” cada vez que salimos de viaje (la celiaquía no nos va a dejar en casa; y he reconvertido mi trabajo en “gluten free”. Y las cosas como son, me está dando grandes satisfacciones.
    Gracias por hacer visible con tanta naturalidad y alegría nuestro día a día.
    Helena
    Y te dejo el enlace a mi blog por si quieres hacerte recetas dulces y ricas:
    http://disfrutandosingluten.blogspot.com.es/

    15th febrero 2016 at 9:35 pm Responder
  • Mónica

    Tengo un hijo celíaco de 2 años y creo que el día que vaya a comer algo a un restaurante su madre no vivirá tranquila…pero como dices tú, poco a poco… Al final no contaste que tal? Espero que el restaurante pasara la prueba…

    15th febrero 2016 at 10:11 pm Responder
  • Julia

    Hola a todos!

    Es la primera vez que escribo en un blog y lo hago porque me siento muy identificada con las palabras de Adriana. Tengo 31 años y me diagnosticaron la celiaquía hace 30. Si, toda una vida libre de gluten y sinceramente, ahora ser celiaca es algo “normalizado” cuando a mi me lo descubrieron era un “enfermedad rara”. Han sido muchos años donde salir a cenar era una tortura, muchos años de “odio” por parte de mis amigas porque no podía comer en ningún lado, pero poco a poco la sociedad se va concienciando con nosotros y podemos encontrar platos ricos ricos.
    He de decir que uno de los momentos más felices de mi vida, y que siempre recordaré fue mi primera hamburguesa del McDonals! Casi lloro, de echo, creo que lloré. Son pequeños momentos que hacen feliz a una persona que lleva toda su vida sin gluten.
    Aunque haya tenido momentos de rebeldía y me haya “rebelado” contra la enfermedad, tengo que decir que se puede vivir y comer muy bien con una dieta libre de gluten.
    Un beso para todos.

    12th marzo 2016 at 6:30 pm Responder

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